NO SER NEGLIGENTES EN DAR
Es posible dar “buenas razones” por las que dejaríamos de involucrarnos en la ayuda y el cuidado de otros (sin tiempo o dinero, inconvenientes, duda o temor). Dejar de atender a las necesidades termina siendo una crueldad (Lucas 10:30-37). Jehová no dejará padecer hambre al justo; Mas la iniquidad lanzará a los impíos. La mano negligente empobrece; Mas la mano de los diligentes enriquece. El que recoge en el verano es hombre entendido; El que duerme en el tiempo de la siega es hijo que avergüenza. Proverbios 10:3–5 VRV60 Podemos pensar que hoy tenemos poco que ofrecer, sin condiciones de ayudar, ni darnos cuenta que la capacidad de ser útiles ayudando proviene de Dios; se subestima lo que Él hace por cada uno y lo que desea hacer a través de nosotros. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra; como está escrito: Repa...