Plenitud de Gracia en Cristo


 

Y el Logos se hizo carne y tabernaculizó entre nosotros, y contemplamos su gloria, gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan testifica acerca de Él, y ha clamado, diciendo: Este es Aquel de quien dije: El que viene después de mí, es antes de mí, porque era primero que yo. De su plenitud todos recibimos gracia tras gracia, porque la ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad se hicieron realidad por medio de Jesucristo. 

Juan 1:14–17 (BTX IV)


La plenitud de la Gracia divina es entregada por el Padre a quien viva una vida de fe íntegra en obediencia. Siempre deberíamos poner todas nuestras decisiones, planes y acciones en línea con Su Gracia, ser guiados por Su Palabra, vivir en Su voluntad.


Porque la gracia salvadora de Dios fue manifestada a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a las pasiones mundanas, vivamos sobria, justa y piadosamente en el mundo presente, aguardando la dichosa esperanza y manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador: Cristo Jesús… 

Tito 2:11–13 (BTX IV)


Sí, Dios nos enseña obediencia a través de Su Gracia, esta ha sido revelada para nuestra salvación, también nos dirige a una vida que ahora es profundamente diferente a la condición de vida pecaminosa. Y, hay que no debo olvidar: Cristo viene pronto por mí, Él es mi Dios y mi Salvador.


… aun estando nosotros muertos en delitos, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia habéis sido salvados), y juntamente con Cristo Jesús nos resucitó y nos hizo sentar en los celestiales, para mostrar en los siglos venideros la inmensurable riqueza de su gracia, en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús, porque por gracia habéis sido salvados por medio de fe, y esto no de vosotros, es el don de Dios, no por obras, para que nadie se gloríe, porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para obras buenas, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas.

Efesios 2:5–10 (BTX IV)


Seguro que no merecemos la bendita Gracia de Dios, aún así damos alabanzas a Dios por Su amor por nosotros, agradecidos porque en Su Gracia Él nos dio vida, la verdadera vida que sólo se encuentra y se vive ahora en Cristo. Hechos nuevos por Dios en Cristo “para obras buenas”.


Porque han entrado disimuladamente ciertos hombres impíos (destinados desde antiguo para esta sentencia), los cuales convierten en lascivia la gracia de nuestro Dios, y niegan a Jesucristo, nuestro único Soberano y Señor. 

Judas 4 (BTX IV)


Pero la Gracia recibida en Cristo no es una licencia para vivir en el pecado. Debes cuidarte de no seguir a hombres que enseñan y viven el error, y que en su “mundo religioso” no respetan la voluntad de Dios, quienes se infiltran en la fe, y tristemente no llegan a ser destinados para la salvación.


Así que vosotros, amados, conociéndolo de antemano, guardaos para que no caigáis de vuestra firmeza, arrastrados por el error de los libertinos. Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo. A Él sea la gloria ahora y hasta el día de la eternidad. 

2 Pedro 3:17–18 (BTX IV)


Aprendiendo la voluntad de Dios, debo estar “en guardia” para no ser desviado por las doctrinas del error religioso, obrando con mi vida la verdad divina. Pero, debo crecer en Su Gracia y en conocer cada día más y mejor a mi Señor y Salvador, hasta la eternidad. Mi destino es llegar a la vida eterna.


Así, pues, aun en el tiempo presente ha surgido un remanente escogido por gracia. Y si es por gracia, ya no es por obras; de otra manera, la gracia ya no es gracia. ¿Qué, pues? Lo que busca Israel no lo logró, pero los elegidos lo lograron, y los demás fueron endurecidos, como está escrito: Dios les dio un espíritu de estupor, ojos para no ver, Y oídos para no oír, hasta el día de hoy. Y David dice: Su mesa se convierta en lazo y en trampa, En tropezadero y en retribución.  Sean oscurecidos sus ojos para no ver, Y dóblales continuamente la espalda. 

Romanos 11:5–10 (BTX IV)


Nunca puedo “ganar” la Gracia de Dios, sólo necesito obrar una fe obediente con mi vida. En el Evangelio Dios me ha llamado como Su remanente, escogido(a) por Su Gracia para alcanzar la salvación. No por obras buenas que hice, sino por Su bello amor.


La voluntad de Dios se aprecia en la Gracia que nos trajo por el Evangelio. Él se hizo carne para revelar su gloria al traer Su Gracia y Verdad. Y nos hizo Sus hijos adoptados, aceptos en Cristo. Todo/a cristiano/a es rico en Gracia al ser del reino de Cristo; ven, y se salvo/a en Él.


… según nos escogió en Él antes de la fundación del mundo, para ser santos y sin mancha delante de Él en amor, cuando nos predestinó para adopción para sí mismo por medio de Jesucristo, según la complacencia de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, que nos concedió gratuitamente en el Amado. En Él tenemos la redención* por su sangre, la liberación* de los delitos, conforme a la riqueza de su gracia… 

Efesios 1:4–7 (BTX IV)


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