Una iglesia gloriosa, sólo en Cristo
… Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella. Lo hizo para santificarla, después de haberla purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo como una Iglesia gloriosa, sin mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa e intachable. Efesios 5:25b-27 (RV 2020) El amor que Cristo tiene por Su iglesia se conoce porque dió su vida por ella (se entregó a sí mismo). Su propósito fue santificarla y purificarla para que sea gloriosa, “santa e intachable”. En ella tienes esperanza (Colosenses 1:5). Todos los días, con perseverancia y unánimes, se reunían en el templo, y partían el pan en las casas, y comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alababan a Dios y tenían el aprecio de todo el pueblo. Y cada día el Señor añadía a la iglesia a quienes habían de ser salvos. Hechos 2:46–47 (RV 2020) La iglesia es hogar de los salvos. Todos añadidos por Jesucristo. Dios mandó que de las tinieblas ...