COMO CRISTO NOS AMÓ

Tenemos una verdad revelada para nosotros, por ella debemos vivir con fe: el amor de Cristo. Dios es amor (1 Juan 4:16), debo permanecer en Su amor, el cual nos preserva para salvación si le pertenecemos. ¿Amas a Dios?, Cristo es nuestro modelo de amor.


Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo. Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.

1 Juan 4:14-16 VRV60


El amor en esta vida, basado en emociones y/o sentimientos no corresponde al amor de Dios, Él nos amó primero (1 Juan 4:19). ¿Cómo conoces el amor?, Dios envió a Su Hijo porque Él nos ama. El amor real, divino y eterno es un acto de sacrificio.

 

En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, 

y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.

1 Juan 4:10 VRV60


Cuando alguien reconoce cuánto en todos sus pecados le ha sido perdonado, ama mucho a Dios. Otros, sin reconocer que necesitan el perdón divino, simplemente aman poco o nada. 


Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos. No me diste beso; mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies.No ungiste mi cabeza con aceite; mas ésta ha ungido con perfume mis pies.Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama.

Lucas 7:44-47 VRV60


¿Sabes que el amor es un tema muy importante en la Palabra de Dios?, es el fundamento de la ley en el AT. El amor por Dios y hacia el prójimo es lo que Jesús enseñaría de la ley del AT.


Y uno de ellos, intérprete de la ley, preguntó por tentarle, diciendo: Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley?Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 

De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.

Mateo 22:35–40 VRV60


Entonces, aprendemos en el NT que el cumplimiento de la ley es el amor. Y que en realidad es una deuda que tenemos, que “debemos pagar”, en el ejemplo de amor que Cristo nos dejó.


No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley. Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El amor no hace mal al prójimo; 

así que el cumplimiento de la ley es el amor. 

Romanos 13:8-10 VRV60


El amor que sigue el ejemplo de Cristo es una marca distintiva en un/a discípulo/a de Jesús. Además, es un mandamiento dado por Jesús para distinguirnos de quienes no le siguen.


Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros. 

Juan 13:34–35 VRV60


En cuanto a su permanencia, viene a ser mayor que la fe y la esperanza, porque Dios es eterno y la fuente de amor (1 Juan 4:16). En este mismo sentido es más importante, para vivir el amor en el que Cristo nos amó, en ofrenda a Dios (Efesios 5:2).


Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido. Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; 

pero el mayor de ellos es el amor. 

1 Corintios 13:12-13 VRV60


Encontrar la verdad del amor de Cristo me permite ingresar en Su amor, por la obediencia a Su llamado y amar como Él me amó, a través de Su salvación obedeciendo al Evangelio. Si creo a Dios, debo estar en Su amor. A través de Jesucristo, Su Hijo, Dios permanece en ti; tú y yo podemos vivir en Su amor, obedeciendo. 


Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, 

y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante. 

Efesios 5:2 VRV60


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