CRISTO NUESDTRA ROCA

Todos somos capaces de confiar, en personas, en cosas y en nuestros propios planes. La Biblia advierte contra la confianza en cosas que no fueran Dios; es inútil confiar en ellas en lugar de en Dios. Debes poner toda tu confianza en la única roca verdadera, la cual salva el alma: Cristo.


Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, y todos comieron el mismo alimento espiritual, y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo.

1 Corintios 10:1-4 VRV60


Desde el AT se advierte y exhorta con dureza de llegar a ser “maldito” confiando en el hombre antes que en Dios. Confiar en las capacidades personales (propias o de otros/as), o siguiendo instrucción humana, antes que confiar en Su Palabra, apartándose de Dios. Necesitas confiar en Él.


Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová. Será como la retama en el desierto, y no verá cuando viene el bien, 

sino que morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada. 

Jeremías 17:5–6 VRV60


David enfrentó dificultades y la oposición a lo largo de su vida, él puso su confianza en Dios como su "roca y [su] salvación”, a través de los Salmos nos anima a todos para hacer lo mismo. 


En Dios solamente está acallada mi alma; 

De él viene mi salvación.

El solamente es mi roca y mi salvación; 

Es mi refugio, no resbalaré mucho. 

Salmos 62:1–2 VRV60


Dios inspiró al “dulce cantor de Israel” para tener un registro confiable de esta verdad. Sólo Dios “solamente es mi roca y mi salvación”, en quien tenemos el refugio fiel, para no resbalar.


Por cierto, vanidad son los hijos de los hombres, mentira los hijos de varón; 

Pesándolos a todos igualmente en la balanza, 

Serán menos que nada. 

No confiéis en la violencia, 

Ni en la rapiña; no os envanezcáis; 

Si se aumentan las riquezas, no pongáis el corazón en ellas. 

Salmos 62:9–10 VRV60


David describe la inutilidad de confiar en los hombres porque serán pesados "en balanza" por Dios; advierte sobre confiar en el poder ejercido a través de la "violencia" o la "rapiña", ni poner nuestro corazón en las riquezas, aún si estas aumentan. Soló necesito confiar en Dios.


En ti, oh Jehová, me he refugiado; 

No sea yo avergonzado jamás. 

Socórreme y líbrame en tu justicia; 

Inclina tu oído y sálvame. 

Sé para mí una roca de refugio, adonde recurra yo continuamente. 

Tú has dado mandamiento para salvarme, 

Porque tú eres mi roca y mi fortaleza. 

Dios mío, líbrame de la mano del impío, 

De la mano del perverso y violento. 

Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza, 

Seguridad mía desde mi juventud. 

Salmos 71:1–5 VRV60


Recuerda que Dios es nuestra roca y nuestra salvación, cada cosa y condición material en esta vida puede cambiar en un instante. No permitiré que estas cosas me den la falsa sensación de seguridad, porque mi confianza debe estar plenamente en Dios y Su salvación.


Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, 

aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas.

Juan 3:17–20 VRV60


Creer en Dios y obedecerle permite a todos alcanzar Su salvación provista en Cristo. No desearás ser condenado/a con los que rechazan el mensaje del Evangelio. Sólo Dios es digno de nuestra confianza. Él, a través de Jesucristo nos ha destinado para una salvación que es segura, fiel y eterna. Es nuestra Roca.


Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, quien murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él. Por lo cual, 

animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis.

1 Tesalonicenses 5:9-11 VRV60


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