HIJOS E HIJAS, EN LA LUZ DEL PADRE CELESTIAL
La forma de vida que Dios espera de sus hijos/as es que vivan en Su luz. Jesús vino para darnos a conocer la luz divina, y que sigamos Su luz. Haciendo todo como de día y vivir en Su luz.
Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar. Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo.
Juan 9:4–5 VRV60
Cada cristiano/a debe ser guiado/a por la luz divina. Esto implica tomar atención qué es los que ingresa a tu interior a través de tus sentidos. En ti deberá haber luz y no tinieblas.
La lámpara del cuerpo es el ojo; cuando tu ojo es bueno, también todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando tu ojo es maligno, también tu cuerpo está en tinieblas. Mira pues, no suceda que la luz que en ti hay, sea tinieblas. Así que, si todo tu cuerpo está lleno de luz, no teniendo parte alguna de tinieblas, será todo luminoso,
como cuando una lámpara te alumbra con su resplandor.
Lucas 11:34–36 VRV60
Porque Dios es luz, todos los hijos/as de Dios deberán de ser hijos/as de luz. Ningunas tinieblas en Dios, en cada aspecto de Su ser y carácter sin “tiniebla alguna”; así también Sus hijos/as.
Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él.
1 Juan 1:5 VRV60
Sin Cristo todos éramos oscuridad desde nuestro interior, pero ahora que le pertenecemos, en Él todos somos hijos e hijas de luz. Debemos vivir como tales, dando fruto del Espíritu Santo.
Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz (porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad), comprobando lo que es agradable al Señor.
Efesios 5:8–10 VRV60
Dices tener comunión con Dios, entonces no debes vivir fuera de Su voluntad, en tinieblas. La base de la relación espiritual que tengo con mis hermanos/as es si ahora “vivimos en la luz”.
Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos,
y la verdad no está en nosotros.
1 Juan 1:6–8 VRV60
Entonces, tu luz no se debe esconder, sino que también debe ser útil para que ilumine a otros. Tienes la responsabilidad de vivir según la instrucción del Señor. No debes esconder tu luz.
Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras,
y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.
Mateo 5:14–16 VRV60
Porque Cristo es la luz del mundo (Juan 8:12), a Él es a quien cada uno/a debemos seguir para no andar (vivir) en tinieblas, así tener “la luz de la vida”. Puedes vivir a través de Su guía.
Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. Entonces los fariseos le dijeron: Tú das testimonio acerca de ti mismo; tu testimonio no es verdadero. Respondió Jesús y les dijo: Aunque yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque sé de dónde he venido y a dónde voy; pero vosotros no sabéis de dónde vengo, ni a dónde voy.
Juan 8:12-14 VRV60
Son dichosos quienes son parte del pueblo que anda a la luz de Dios. Todos necesitamos guía para no vivir sin propósito en nuestras vidas. Dios siempre poderoso, para guiar y cuidarnos.
Tuyo es el brazo potente;
Fuerte es tu mano, exaltada tu diestra.
Justicia y juicio son el cimiento de tu trono;
Misericordia y verdad van delante de tu rostro.
Bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte;
Andará, oh Jehová, a la luz de tu rostro.
Salmo 89:13–15 VRV60
¿Estás viviendo como un/a hijo/a de luz? Necesitas vivir de tal forma que tu vida lleve gloria a Dios. Vivir en Su luz te permite un servicio fiel y diligente al Padre celestial. Dios nos permite vivir cada día en Su maravillosa luz. Si te hace falta, ven a Su luz.
Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.
Efesios 5:15–17 VRV60
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