PODEMOS VERNOS EN EL CIELO

Si tú eres un/a hijo/a de Dios, si eres fiel, humilde y obediente a la voluntad divina; y, si yo hago los mismos esfuerzos cada día en amor, en el servicio fiel al Padre celestial, entonces, ten por seguro que nos veremos allá en el cielo. Con Dios y Jesucristo.


Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, 

así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.

1 Tesalonicenses 4:13-15 VRV60


Ninguno/a conoce todo sobre la vida después de la muerte, Juan afirma que seré como el Señor cuando Él se manifieste; allí, nuestros cuerpos (vivos o muertos) serán transformados, con un estado de gloria semejante al del Señor. Para ir con Él.


Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.

1 Juan 3:1-2 VRV60


David declaró acerca de estar con su hijo muerto: “Pero ahora que ha muerto, ¿para qué he de ayunar? ¿Podré yo hacerle volver? Yo voy hacia él, pero él no volverá a mí” (2º Samuel 12:23); ambos se verán allá, reunidos allá en la eternidad.


Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción. He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible 

se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.

1 Corintios 15:50–53 VRV60


La muerte será vencida y “destruida por la victoria”, y participaremos de la eternidad porque hemos vencido al mundo siendo fieles al Señor (Juan 16:33; Apocalipsis 2:7, 21:7), con su guía y ayuda. Así, conoceré a Abrahán, Isaac y Jacob, a todos los que son del reino celestial (Mateo 8:11–12).


Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. 

¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?

1 Corintios 15:54–55 VRV60


Tendremos un reconocimiento personal en el cielo. Contrario al estado de los "hijos del reino" que fueron arrojados a las tinieblas de afuera, imagen del terrible castigo (Mateo 8:12), quienes no llegan a ser del reino de Cristo aquí en la tierra.


Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos; mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.

Mateo 8:11–12 VRV60


Otro contraste se aprecia entre el hombre rico y Lázaro en Lucas 16, quien reconoce a Abraham y lo llama por su nombre. Y, cuando Marta expresó su esperanza de estar con su hermano (ver y conocerlo) en la resurrección (Juan 11:21-27).


Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. 

Lucas 16:22–24 VRV60


Porque Jesús es la resurrección y la vida (Juan 11:25–26), mi esperanza fiel es alcanzar el cielo. Igual que tú puedes lograrlo. Necesitas creer y obedecer al Evangelio para llegar a la vida eterna. Y, “en Cristo”, morir y resucitar con Él por el bautismo.


Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará. Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. Marta le dijo: 

Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero.

Juan 11:21–24 VRV60


Tenemos consuelo en la seguridad de las Escrituras sobre la vida verdadera. Dios nos da tal seguridad, para infundir consuelo al alma. En el cielo habrá un reencuentro y el gozo real, un consuelo eterno. Dios espera por ti, ten ánimo en Él.


Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras. 

1 Tesalonicenses 4:16-18 VRV60


Para Dios todas las cosas son posibles en Su divina voluntad (Marcos 10:27; Lucas 18:27), y para los que creen en Él (Marcos 9:23-27). Hoy cree y obedece al Evangelio, que es el poder de Dios para salvar (Romanos 1:16-17), gozar de la vida eterna a Su lado. Esforcémonos por llegar fieles, allá te veo.


Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? Le dijo: Sí, Señor; 

yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo. 

Juan 11:25–27 VRV60


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