TU DEPENDENCIA EN DIOS
Aunque suene extraño, dependemos de nuestra vida para vivir, es una verdad elemental ¿cierto? En cuanto a mantenernos con vida espiritual todos dependemos de Dios, nuestra única dependencia para alcanzar salvación se encuentra sólo en Él.
Como de meollo y de grosura será saciada mi alma,
Y con labios de júbilo te alabará mi boca,
Cuando me acuerde de ti en mi lecho,
Cuando medite en ti en las vigilias de la noche.
Porque has sido mi socorro,
Y así en la sombra de tus alas me regocijaré.
Está mi alma apegada a ti;
Tu diestra me ha sostenido.
Salmos 63:5–8 VRV60
Después de que se dieran advertencias a las naciones circundantes sobre la llegada del juicio de Dios, se prestó mucha más atención a Egipto. Como el rey de Tiro (Ezequiel 28:1-10), Faraón fue condenado por su arrogancia. Dios dijo:
Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: He aquí que yo traigo contra ti espada, y cortaré de ti hombres y bestias. Y la tierra de Egipto será asolada y desierta, y sabrán que yo soy Jehová; por cuanto dijo: El Nilo es mío, y yo lo hice. Por tanto, he aquí yo estoy contra ti, y contra tus ríos; y pondré la tierra de Egipto en desolación, en la soledad del desierto, desde Migdol hasta Sevene, hasta el límite de Etiopía.
Ezequiel 29:8-10 VRV60
Faraón necesitaba aprender su lugar delante Dios. Esto era evidente por su actitud hacia las bendiciones de Dios. Y le dijo: "El Nilo es mío, y yo lo hice” (verso 9). Dios es el creador de este mundo y el sustentador de la vida para todo ser viviente. Bendijo a los egipcios a través de las aguas del Nilo que hizo.
Amados hermanos míos, no erréis. Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto,
del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.
Santiago 1:17 VRV60
Todos tenemos que reconocer que cada una de las muchas bendiciones que tenemos son de Dios. Sin embargo, Faraón fue más allá de esto, él creía arrogantemente que nadie era responsable de sus bendiciones más que él mismo, así erraba.
Susténtame conforme a tu palabra, y viviré;
Y no quede yo avergonzado de mi esperanza.
Sosténme, y seré salvo,
Y me regocijaré siempre en tus estatutos.
Hollaste a todos los que se desvían de tus estatutos,
Porque su astucia es falsedad.
Salmos 119:116–118 VRV60
Solamente en Dios es en quien debes estar sostenido/a para ser salvos, mientras nos regocijemos “siempre” en Sus leyes (verso 117). Así que, quienes no dependan de Dios recibirán las consecuencias de sus actos, porque “su astucia es falsedad”.
Porque vosotros mismos sabéis de qué manera debéis imitarnos; pues nosotros no anduvimos desordenadamente entre vosotros, ni comimos de balde el pan de nadie, sino que trabajamos con afán y fatiga día y noche, para no ser gravosos a ninguno de vosotros; no porque no tuviésemos derecho, sino por daros nosotros mismos un ejemplo para que nos imitaseis. Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto:
Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma.
2 Tesalonicenses 3:7–10 VRV60
Dios espera que seamos buenos trabajadores (Eclesiastés 9:10; Colosenses 3:23). Pablo exhortaba: "Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma" (2 Tesalonicenses 3:10). Aún cuando trabajas duro para mantenerte, todos usamos los recursos, las habilidades, el tiempo, y más, que son bendiciones de Dios. Ningún ser humano podría en su vida ser independiente de Él.
Te alaben, oh Jehová, todas tus obras,
Y tus santos te bendigan.
La gloria de tu reino digan,
Y hablen de tu poder,
Para hacer saber a los hijos de los hombres sus poderosos hechos,
Y la gloria de la magnificencia de su reino.
Tu reino es reino de todos los siglos,
Y tu señorío en todas las generaciones.
Sostiene Jehová a todos los que caen,
Y levanta a todos los oprimidos.
Los ojos de todos esperan en ti,
Y tú les das su comida a su tiempo.
Salmos 145:10–15 VRV60
Recuerda siempre tu dependencia de Dios, en lugar de pensar que “estás bien" sin Él, necesitas reconocer que no eres nada sin Él. Agradezcamos a Dios por las muchas bendiciones que nos proporciona cada día en Su Compasión y Misericordia. Hoy puedes depender de Dios con confianza y seguridad.
Hermanos míos, tomad como ejemplo de aflicción y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor.
He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo.
Santiago 5:10–11 VRV60
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