NO TE DETENGAS Y CORRE


Mantenerse en movimiento implica no estar detenido, conoces la diferencia entre avanzar y no hacerlo. Cada cristiano/a debe esforzarse por llegar a la meta, en la carrera que tenemos por delante en Cristo; sí, puedes correr hasta llegar al cielo con Él.


Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, 

yo mismo venga a ser eliminado. 

1 Corintios 9:26–27 VRV60


Pasar la línea de meta con la ayuda del Señor (si corres bien), con una “nube de testigos” como ejemplo a seguir y deberás “deshacerte” de todo peso (lastre), echar fuera el pecado (que te embauca). Corre por tu vida, con perseverancia y santidad.


Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante…

Hebreos 12:1 VRV60


Porque la Palabra de Dios (Lucas 8:11) es sembrada en todo tipo de tierras (corazones), donde cada quien debe disponer su vida y ser una “buena tierra” para Él; quien oye y atiende, quien entiende y obedece da fruto espiritual continuo, de vida eterna.


Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino. Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza. El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa. Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; 

y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno. 

Mateo 13:19–23 VRV60


Pero necesitas correr con un enfoque firme: Jesús, quien sufrió la cruz, vergüenza y hostilidad de los pecadores; para que no seas desanimado/a. Fácilmente puedes ser apartado/a (Mateo 13:19-23) y vivir perdido/a amando al mundo (1 Juan 2:15-17).


… puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar.

Hebreos 12:2–3 VRV60


Sí, con tu mirada puesta en Jesús cada día, así avanzarás en la pista de carrera, mientras sigues en este mundo caído por el pecado (Romanos 3:9; Efesios 2:1-5), cada cristiano/a corre y se cuida en el Señor, por no ser eliminado/a (1 Corintios 9:26–27).


Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, 

recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.

Santiago 1:12 VRV60


Así que, abandonando la incredulidad, debes creer y obedecer al Señor con todo tu corazón, alma y mente; de lo contrario, así como muchos/as hoy día, morirás en tus pecados (Juan 8:24). 


Decían entonces los judíos: ¿Acaso se matará a sí mismo, que dice: A donde yo voy, vosotros no podéis venir? Y les dijo: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis.

Juan 8:22–24 VRV60


No será sencillo ni debe serlo, pero con la ayuda del Señor, con Su ejemplo y dirección estarás dispuesto/a y con Sus fuerzas lograrás la meta, acabarás la carrera, guardarás la fe y peleas la buena batalla cada día, en espera de tu corona de justicia. No te detengas, avanza hacia el cielo, corre amando Su venida.


He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, 

sino también a todos los que aman su venida.

2 Timoteo 4:7–8 VRV60


#losolivosiglesiadecristo

#losolivosidc

Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Cómo voy con mis prioridades?

Cuidando tu conciencia

Advertidos por Dios