Mi amistad con Dios

 


Y se cumplió la Escritura que dice: Abrahán creyó a Dios y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios. 

Santiago 2:23 (RV 2020)


En esta vida todos necesitamos amigos confiables, ¿quien mejor que Dios?, ¿acaso es posible? ¿Seguro que podemos tener amistad con el Creador? La Biblia nos enseña que sí.


Nadie tiene mayor amor que este, que uno dé su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando.

Juan 15:13–14 (RV 2020)


Jesús enseñó el amor de Dios con Su vida, amor que mostró al salvar nuestras almas, dio Su vida como un amigo que ama. Al ser obedientes a Sus enseñanzas llegamos a ser sus amigos. ¡Gracias a Dios por esta segura y confiable amistad!


Quien disculpa una ofensa consigue amistad; el que la divulga, aparta al amigo. 

Proverbios 17:9 (RV 2020)


La forma sabia de Dios para entablar una relación de amistad es perdonando nuestras ofensas a Su Majestad, en Cristo; Él nos envió Su mensaje de reconciliación con Jesús. ¿Quieres tener un amigo así? Dios te ofrece a Su Hijo: Jesucristo.


Reconcíliate con Dios, y tendrás paz; así, la prosperidad vendrá a ti. Acepta la enseñanza que mana de su boca y pon sus palabras en tu corazón. Si te vuelves al Omnipotente, serás edificado y alejarás de tu morada la aflicción. 

Job 22:21–23 (RV 2020)


¿Necesitas paz en tu vida, en lugar de aflicciones?, ¿también la oportunidad de prosperar y ser edificado espiritualmente? Te hace falta un amigo. Reconcíliate con Dios (Job 22:21–23); debes creer y obrar tu fe en obediencia (Santiago 2:20).


Tú crees que Dios es uno; haces bien. También los demonios creen, y tiemblan. ¿Pero quieres comprender, hombre necio, que la fe sin obras está muerta? 

Santiago 2:19–20 (RV 2020)


Sí, todos pueden creer de diferente modo y hasta en diferentes cosas en las que confiar; pero, necesito confiar en Dios para vivir una relación de amistad con Él, así alcanzar al amor del Padre celestial, y así ser llamados hijos e hijas de Dios.


Mirad cuánto nos ama el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios. Por esto el mundo no nos conoce, porque no lo ha conocido a él. Muy amados, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como él es.

1 Juan 3:1–2 (RV 2020)


¿Sabes?, todos podemos ser amigos de Dios, pero, me hago voluntariamente su enemigo cuando prefiero la amistad con el mundo de pecado, antes que preferir una relación de amistad con Dios. Necesitas ser humilde, arrepentido/a para ir a Él.


¡Gente adúltera!, ¿no sabéis que la amistad con el mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo se constituye en enemigo de Dios. ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: «El Espíritu que él ha hecho habitar en nosotros nos anhela celosamente»? Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes.

Santiago 4:4–6 (RV 2020)


Sí, Abrahán se hizo amigo de Dios cuando creyó a Dios y se entregó a Su voluntad confiando en Él (Santiago 2:23), el mismo escritor inspirado enseña que fue justificado por obrar su fe obedeciendo a Dios (Santiago 2:21–22), “su fe actuó”.


Permítete pensar en esta posibilidad maravillosa: ¡puedes ser un(a) amigo(a) de Dios! Cree en Él, y obedece a Su mensaje de salvación que se encuentra en el Evangelio. Y, al obrar tu fe en Jesucristo llegas a ser su hijo/a, salvo/a por tu fe obediente.


Abrahán nuestro padre, ¿acaso no fue justificado por las obras, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que por las obras su fe alcanzó la perfección?

Santiago 2:21–22 (RV 2020)


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