Jesús, promesa de Dios


Porque todas las promesas de Dios en él son «sí», y por medio de él nosotros decimos «Amén», para la gloria de Dios. Y el que nos confirma con vosotros en Cristo y el que nos ungió, es Dios, que también nos ha sellado y nos ha dado, como garantía, el Espíritu en nuestros corazones. 

2 Corintios 1:20–22  (RV 2020)


Jesús de Nazaret fue despreciado por los líderes judíos y rechazado por su pueblo. Y, hartos de Su enseñanza se deshicieron de Él. Fue arrestado en el huerto y juzgado injustamente; fue escupido y golpeado sin piedad (Mateo 26:47-68).


La Palabra estaba en el mundo y el mundo fue hecho por medio de ella, pero el mundo no la conoció. Vino a lo suyo, pero los suyos no la recibieron…

Juan 1:10–11 (RV 2020)


Cuando lo llevaron ante Poncio Pilato, el maltrato no mejoró; una corona de espinas, escupido, golpeado, burlado (Mateo 27:1-31). Y clavaron a Jesús en la cruz, para seis horas de agonía. Israel usó el poder romano para matar a su Salvador.


Mas a todos los que la recibieron, a quienes creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios, hijos no engendrados de sangre ni por voluntad de carne ni por voluntad de varón, sino hijos de Dios. 

Juan 1:12–13 (RV 2020)


Y, fue puesto en una tumba nueva, sellado y guardado (Mateo 27:32-66). Esto fue el viernes. El domingo, muy temprano por la mañana, Jesús salió de la tumba; triunfante como el Hijo de Dios (Mateo 28:1-10). ¡La promesa de Dios cumplida!


… él había prometido por medio de sus profetas en las santas Escrituras acerca de su Hijo. Me refiero a nuestro Señor Jesucristo que, como ser humano era descendiente de David, pero que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por su resurrección de los muertos. 

Romanos 1:2–4 (RV 2020)


Amigo, amiga: Dios es quien en el Edén dio su promesa de redimirnos (Génesis 3:15) es el mismo a quien hoy servimos. Él es quien nos cuida ahora en Jesucristo (1 Juan 2:1). Levantó a Su Hijo de la tumba para reinar en Su reino, Su Iglesia.


Y a aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la Iglesia en Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos. Amén. 

Efesios 3:20–21 (RV 2020)


Sí, Él es nuestro Dios, quien nos resucitará de entre los muertos en el día final. Pongamos toda nuestra fe y confianza en Él para nuestra salvación eterna, creyendo en Su promesa perfecta y cumplida: Cristo Jesús. Dios actúa en nosotros sólo en Él.


Si eres un/a cristiano/a, debes continuar perseverando en la fe preciosa que tenemos en Jesucristo, fieles hasta el día final. Si no eres un/a cristiano/a, hoy obedece al Evangelio de Cristo, lava tus pecados en su sangre y vive en Él cada día.


Pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; 

esta te herirá en la cabeza, y tú la herirás en el talón. 

Génesis 3:15 (RV 2020)


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