MANTÉN EN TU MENTE LA PALABRA DE DIOS

En el salmo 119, el salmista expone sobre las bendiciones que recibimos de la palabra de Dios. Una de las tantas bendiciones que recibimos al meditar en Su palabra es alcanzar sabiduría.


Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos, 

Porque siempre están conmigo. 

Más que todos mis enseñadores he entendido, 

Porque tus testimonios son mi meditación. 

Más que los viejos he entendido, 

Porque he guardado tus mandamientos

Salmos 119:98–100 VRV60


El salmista nos dice que con la ayuda de la palabra de Dios, él tenía más sabiduría que sus enemigos, maestros y ancianos. Porque Dios es más sabio que todos los hombres, quien sigue la palabra de Dios tiene una gran ventaja sobre los demás.


¡Oh, cuánto amo yo tu ley! 

Todo el día es ella mi meditación. 

Salmos 119:97 VRV60


De esta manera, debido a los beneficios de la sabiduría obtenida de la palabra de Dios, el salmista la valoró y pasó tiempo con ella, diciendo: "¡Oh, cómo amo tu ley!”. No leyó la palabra de Dios sólo como “una tarea por completar a diario”, la apreció y meditó en ella, y siempre la mantuvo en su mente.


¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; 

porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. 

Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa. 

Santiagp 3:13–16 VRV60


Si quieres obtener la sabiduría que proviene de Dios, debes pasar tiempo con la palabra de Dios, para que realmente te beneficie y puedas vivir en “sabia mansedumbre”; necesitas conocerla, meditar en ella y permitir que te guíe en cada área de tu vida para bien. Así no traer a tu vida “toda obra perversa”.


Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, 

llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. 

Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz. 

Santiagp 3:13–17-18 VRV60


Así que, medita en la palabra de Dios cada día, porque ella “es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía”; para que tu vida sea llena con “fruto de justicia”. El apóstol Pablo dejó este encargo a la iglesia en Filipos:


Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, 

con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, 

guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. 

Filipenses 4:6-7 VRV60


Sí, cuanto mejor sepamos la palabra de Dios y podamos recordarla, más y mayores ventajas tendremos, así es como en oración buscamos que la paz de Dios nos guarde. No priorices la sabiduría inferior de este mundo. En cambio, siempre aprecia la grandeza de la sabiduría de Dios y tengámosla en nuestra mente.


Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. 

Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros.

Filipenses 4:8–9 VRV60


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