NUNCA SIN FRUTO ESPIRITUAL


Según el diseño divino para todo lo creado que tenga vida, el desarrollo es parte del mismo, nacer, crecer, reproducirse y dejar esta vida es el ciclo. Desde que inicia, la vida lleva fruto en su camino, de manera natural. Así, nadie vive sin algún fruto.


Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aun más y más en ciencia y en todo conocimiento, para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo, llenos de frutos de justicia 

que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios. 

Filipenses 1:9–11 VRV60


Según la instrucción bíblica, así como ocurre en la vida natural (física), en la existencia espiritual también deberá haber fruto. Mientras que abundas en amor al conocer mejor a Dios, debes estar lleno/a “de frutos de justicia”, para Su gloria y alabanza.


En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos. Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. 

Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido. 

Juan 15:8–10 VRV60


Ser un/a discípulo/a de Jesús implica llevar “mucho fruto”, así el Padre celestial es glorificado. Y, permaneciendo en Su amor debemos guardar Sus mandamientos. El cristiano siempre tiene algo de hacer, algo que dar y en qué ocuparse por el beneficio de otros. Lleva fruto para Dios y no fruto para muerte. 


Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios. Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que eran por la ley obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte.

Romanos 7:4–5 VRV60


Pero, deberá ser un fruto que siempre motiva a la acción de gracias a Dios, a través del servir de ayuda a las necesidades espirituales y físicas. Fuiste creado/a en Cristo Jesús para vivir cada día es estas buenas obras (Efesios 2:10). No lo olvides.


Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia, para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, 

la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios. 

2 Corintios 9:10–11 VRV60


La persecución vino sobre la iglesia del siglo I, aún así ellos se multiplicaron, no sólo en una congregación sino en varias. Y, estos cristianos vivían en el temor del Señor, impulsados por el ES. No fue un 20% de ellos haciendo la obra, ni gran parte, sino todos los miembros. ¿Cómo trabaja mi congregación hoy?


Entonces las iglesias tenían paz por toda Judea, Galilea y Samaria; y eran edificadas, 

andando en el temor del Señor, y se acrecentaban fortalecidas por el Espíritu Santo. 

Hechos 9:31 VRV60


En realidad, a veces sólo un pequeño grupo de cristianos hace el trabajo en la obra local, siempre hay más por hacer, el NT te exhorta a que no seas sin fruto. Ya que llevar mucho fruto es un mandato de Jesús, obediente permanece en Su amor. Así que, todo/a hijo/a de Dios, llevemos frutos de justicia por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios (Filipenses 1:9–11).


Y aprendan también los nuestros a ocuparse en buenas obras para los casos de necesidad, 

para que no sean sin fruto. 

Tito 3:14 VRV60


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