¿POR QUÉ NO CONFESAR TU FE?


Nuestra confesión de fe al ser bautizados inicia una vida de fidelidad a Cristo. Así, un/a hijo/a de Dios no se retracta del compromiso fiel que hacemos con Dios y con Cristo. Si eres alguien que cree en Jesús, ¿por qué no confesarías tu fe en Él?


Os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, también el Hijo del Hombre le confesará delante de los ángeles de Dios; mas el que me negare delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios.

Lucas 12:8–9 VRV60

 

Confesar a Jesús en cada área de tu vida es necesario para  salvación. Es a través de vivir en el Evangelio como confiesas a Jesús. Sin tu confesión de fe delante de los hombres ¿cómo podrían saber todos que eres de Cristo? Él es nuestro Salvador.


Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos.

1 Timoteo 6:11–12 VRV60


Entonces, debes confesar a Jesús y no negarlo porque acarrea consecuencias eternas (Mateo 10:32–33). Pero, tu confesión de fe en el Salvador (tu profesión de fe) debe ser retenida a diario (Hebreos 4:14), así acercarte a Él para “alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (verso 16).


Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente 

al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. 

Hebreos 4:14–16 VRV60


Y confesando a Jesús permanezco en Dios y Él en mi, mientras mantengo en fidelidad mi servicio por el Señor. Baso mi fe en las evidencias de testigos confiables, reveladas por Él en el NT.


Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo. 

Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios.

1 Jn 4:14–15 VRV60


Confesamos el Nombre de Jesucristo para llevar gloria a Dios, ya que levantó de la tumba a Jesús para que sea Señor sobre todas las cosas y que toda lengua confiese Su Nombre.


Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 

y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

Filipenses 2:9–11 VRV60


Debemos tener presente que confesar nuestra profesión de fe nos hace ser genuinos, expresando mi fe en sinceridad, sin negarlo. No deberíamos ocultar la verdad sobre quiénes somos realmente y a Quién pertenecemos. ¿Por qué no confesar tu fe?


Confieso que soy de Cristo, un/a hijo/a de Dios. Si esta verdad permanece en ti entonces permaneces “en el Hijo y en el Padre”, basados en “la promesa que él nos hizo, la vida eterna”.


Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre. Lo que habéis oído desde el principio, permanezca en vosotros. Si lo que habéis oído desde el principio permanece en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre. Y esta es la promesa que él nos hizo, la vida eterna. 

1 Juan 2:23–25 VRV60


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