TU ORGULLO TE ALEJA DE LA VOLUNTAD DE DIOS
El orgullo que hay en el ser humano lo aleja de entender los propósitos eternos de Dios, abandonando esta condición y la soberbia que le acompaña, debes seguir Sus mandamientos al conformarte a Su propósito y voluntad de salvar tu alma.
¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente? Pero él da mayor gracia. Por esto dice:
Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.
Santiago 4:4–6 VRV60
Dios aborrece el orgullo, representado normalmente por llevar “los ojos altivos” (mirada de orgullo), y se encuentra primero en una serie de siete cosas que Él aborrece en todo ser humano.
Seis cosas aborrece Jehová,
Y aun siete abomina su alma:
Los ojos altivos, la lengua mentirosa,
Las manos derramadoras de sangre inocente,
El corazón que maquina pensamientos inicuos,
Los pies presurosos para correr al mal,
El testigo falso que habla mentiras,
Y el que siembra discordia entre hermanos.
Proverbios 6:16–19 VRV60
Israel (el pueblo de Dios del AT) sufrió las consecuencias por vivir y mantener “la soberbia de su orgullo”. Por esta razón, a través de Sus juicios Dios “se volvió contra ellos” por su orgullo.
Pondré mi rostro contra vosotros, y seréis heridos delante de vuestros enemigos; y los que os aborrecen se enseñorearán de vosotros, y huiréis sin que haya quien os persiga. Y si aun con estas cosas no me oyereis, yo volveré a castigaros siete veces más por vuestros pecados. Y quebrantaré la soberbia de vuestro orgullo,
y haré vuestro cielo como hierro, y vuestra tierra como bronce.
Levítico 26:17–19 VRV60
Quienes vivieron en el Israel del AT pecaron al no escuchar a Dios ni cumplir sus mandamientos, por oponerse a Su voluntad y no dispuestos de oír a Dios (Levítico 26:14-21), por su orgullo.
He aquí el día de Jehová viene, terrible, y de indignación y ardor de ira, para convertir la tierra en soledad, y raer de ella a sus pecadores. Por lo cual las estrellas de los cielos y sus luceros no darán su luz; y el sol se oscurecerá al nacer, y la luna no dará su resplandor. Y castigaré al mundo por su maldad, y a los impíos por su iniquidad;
y haré que cese la arrogancia de los soberbios, y abatiré la altivez de los fuertes.
Isaías 13:9–11 VRV60
El juicio de Dios sobre un Israel orgulloso vino con “indignación y ardor de ira” por la “arrogancia de los soberbios”. Alcanzar la salvación de Dios y ser uno/a (bienaventurado/a) en el reino de los cielos depende de ser “pobre en espíritu”, y no un orgulloso.
Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
Mateo 5:3 VRV60
Así, el hombre orgulloso, confía más en “su mejor comprensión” y desecha a los demás (1 Corintios 4:6). El orgullo presagia la falsa enseñanza en la iglesia (1 Timoteo 6:3-4), controversias y discusiones dañinas por la ignorancia de la Palabra de Dios.
Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales.
1 Corintios 4:6–7 VRV60
Así, toda doctrina falsa (hecha por hombres religiosos) tiene su origen en la ceguera que trae el orgullo, por “ignorancia” y una “mente corrupta”; no tienen la verdad y piensan que la piedad (servir al Señor Jesucristo) es un buen negocio —“lucrativo”.
Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales.
1 Timoteo 6:3–5 VRV60
Todos necesitamos abandonar todo orgullo, sin elevar nuestras almas a cosas vanas (Salmo 24:4), para recibir los beneficios del cuidado divino y la condición de estar aprobado/a en Su presencia debo ser humilde. Sin oponerme a Sus propósitos.
¿Quién subirá al monte de Jehová?
¿Y quién estará en su lugar santo?
El limpio de manos y puro de corazón;
El que no ha elevado su alma a cosas vanas,
Ni jurado con engaño.
El recibirá bendición de Jehová,
Y justicia del Dios de salvación.
Salmo 24:3-5 VRV60
La justicia perfecta de Dios será mi recompensa, si oyendo Su voz cada día limpio mi corazón del orgullo, de falsas doctrinas, pleitos, arrogancia, celos y todo tipo de pecado. Podré verlo y habitar en Su presencia y en Su salvación ser bienaventurado/a.
Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.
Mateo 5:8 VRV60
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