VIVIENDO EN LA JUSTICIA DE DIOS
Quien es justo/a practica la justicia de Dios, porque Su justicia es la que permanece por siempre. Dios es Justo y desea que aprendamos Su justicia, y por Su Palabra practiquemos esa justicia. Dios nos ha revelado Su justicia (Filipenses 3:7-9), con el único propósito de que cada uno/a vivamos a través de ella.
Alabaré a Jehová con todo el corazón
En la compañía y congregación de los rectos.
Grandes son las obras de Jehová,
Buscadas de todos los que las quieren.
Gloria y hermosura es su obra,
Y su justicia permanece para siempre.
Salmo 111:1–3 VRV60
Practicar justicia es el propósito de Dios para mi vida, porque es “corona de honra” para todo aquel que oyendo Su Palabra desea vivir para hacer la voluntad de Dios; entonces, debes obrar con tu vida el “camino de justicia”, y vivir en Su voluntad.
El hombre malo lisonjea a su prójimo,
Y le hace andar por camino no bueno.
Cierra sus ojos para pensar perversidades;
Mueve sus labios, efectúa el mal.
Corona de honra es la vejez
Que se halla en el camino de justicia.
Proverbios 16:29–31 VRV60
Hay dicha en buscar a Dios y dar a conocer Su justicia con nuestras acciones, vivir (andar) a la luz de Su rostro (apreciar Su voluntad y practicarla en Su presencia). El trono de Dios es Justicia y juicio, y así, Su Misericordia y Verdad cada día van delante de Su presencia, delante de quienes son Su pueblo fiel.
Tuyo es el brazo potente;
Fuerte es tu mano, exaltada tu diestra.
Justicia y juicio son el cimiento de tu trono;
Misericordia y verdad van delante de tu rostro.
Bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte;
Andará, oh Jehová, a la luz de tu rostro.
Salmo 89:13–15 VRV60
La justicia verdadera es de Dios y es eterna. El mal no lo es; tuvo su inicio con Satanás, siendo una perversión o exceso de algo bueno o justo, por ello la justicia del hombre viene a ser inaceptable; ya que el cumplimiento de la ley divina es Cristo “para justicia de todo aquel que cree” y obedece a Dios.
Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para salvación. Porque yo les doy testimonio de que tienen celo de Dios, pero no conforme a ciencia. Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios; porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree.
Romanos 10:1–4 VRV60
El hombre es incapaz de dirigir su propio camino (Jeremías 10:23). Los caminos de Dios no son los caminos del hombre (Isaías 55:8-9). Necesitas practicar Su justicia, así que, no permitas ser engañado/a, sólo quien practica la justicia divina, sin vivir en el pecado, es justo/a delante de Dios (1 Juan 3:7).
Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo. El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.
1 Juan 3:6–8 VRV60
Para ser alguien “bienaventurado/a” debes buscar la justicia divina diligentemente, y debe ser una prioridad para tu vida así como para todos/as (Mateo 6:33), buscar “primero el reino de Dios y su justicia”. Porque: “En el camino de la justicia está la vida; en sus sendas no hay muerte” (Proverbios 12:28).
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.
Mateo 5:6 VRV60
Todo pecado es injusticia en la presencia de Dios (1 Juan 5:17), y vivir en el pecado es falta de control sobre tu vida, haciendo lo que le agrada a los injustos (1 Pedro 4:3-5). No lo hagas, oye hoy a Dios en Su Palabra y decide practicar la justicia divina.
Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado, para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios.
1 Pedro 4:1–2 VRV60
Sólo tú puedes obrar la justicia de Dios con tu vida. Debes ser hallado/a en Cristo, no por tener tu “propia justicia” (que nunca te será útil), sino por practicar “la justicia que procede de Dios y se basa en la fe”; una fe obediente en la presencia de Dios.
Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe
Filipenses 3:7–9 VRV60
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