ANÍMENSE UNOS A OTROS
El Señor Jesucristo infunde el ánimo a cada uno/a, usando a quienes son suyos. Debemos buscar oportunidades de amor mutuo, animarnos y edificarnos mutuamente. Ánimo sólo en Él.
Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, quien murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él. Por lo cual,
animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis.
1 Tesalonicenses 5:9-11 VRV60
Puesto que debe ser una realidad en el cuerpo de Cristo, el que nos animemos unos a otros, todos deben ser parte del cuidado y amor del Señor, con un encargo divino: El cuidado espiritual.
Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros
se endurezca por el engaño del pecado.
Hebreos 3:12–13 VRV60
El pecado nos hace enemigos de la justicia, este te endurece mientras vives en su mentira. Necesitamos cuidar nuestras decisiones y acciones para no llegar a ser “hijos del diablo”.
Entonces Saulo, que también es Pablo, lleno del Espíritu Santo, fijando en él los ojos, dijo: ¡Oh, lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia! ¿No cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor?
Hechos 13:9–10 VRV60
Así que, el estímulo y ánimo son de gran importancia en la vida espiritual, el congregar con nuestros hermanos tiene este fin. Y, considerémonos (observarnos y ver cómo nos va) en Cristo.
Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.
Hebreos 10:24–25 VRV60
Debes recibir ánimo y apoyo espiritual para llevar el Evangelio, llevar la causa de Cristo entre quienes aún no lo conocen es una tarea importante y también lleva sus retos o dificultades.
Y comenzó a hablar con denuedo en la sinagoga; pero cuando le oyeron Priscila y Aquila, le tomaron aparte y le expusieron más exactamente el camino de Dios. Y queriendo él pasar a Acaya, los hermanos le animaron, y escribieron a los discípulos que le recibiesen; y llegado él allá, fue de gran provecho a los que por la gracia habían creído; porque con gran vehemencia refutaba públicamente a los judíos,
demostrando por las Escrituras que Jesús era el Cristo.
Hechos 18:26–28 VRV60
El mandato apostólico es cumplir tus responsabilidades, así restaurar y sobrellevar las cargas de los hermanos. El apoyo mutuo trae consigo mucho beneficio espiritual y brinda ánimo.
Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo. Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña.
Gálatas 6:1–3 VRV60
Entonces, debemos entregarnos a la oración y constantemente amarnos unos a otros con intensidad. Ya que el cumplimiento de las promesas de Dios cada día se encuentran más cerca.
Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración. Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados.
1 Pedro 4:7–8 VRV60
El amor de Cristo infunde ánimo al corazón. Así sucede, con las acciones de la iglesia del Señor te edificas y animas mientras le sirves. Jesucristo y el Padre te proveen ánimo en el corazón.
Y el mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia, conforte vuestros corazones, y os confirme en toda buena palabra y obra.
2 Tesalonicenses 2:16–17 VRV60
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