LA IGLESIA DEL SEÑOR

Es un privilegio formar parte del cuerpo de Cristo. Significa que nos sometemos a la jefatura de Cristo con sumisión, respeto y obediencia en amor. Él es la plenitud “que todo lo llena en todo”. 


… la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo. 

Efesios 1:20–23 VRV60


A Su partida Jesús nos dejó la comisión de hacer Su voluntad. Llevar Su mensaje, hacer discípulos, bautizarlos y enseñarles todos Sus mandamientos. Esta es la obra de Su Iglesia ahora.


Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, 

hasta el fin del mundo. Amén. 

Mateo 28:18–20 VRV60


La palabra iglesia abarca a todos los salvos en todas partes de manera universal. Así también, se refiere a la congregación  del pueblo del Señor en un lugar en particular.  La iglesia local, como los de Tesalónica, los de Galacia y otros lugares en el NT. 


Pablo, Silvano y Timoteo, a la iglesia de los tesalonicenses en Dios Padre y en el Señor Jesucristo: 

Gracia y paz sean a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. 

1 Tesalonicenses 1:1 VRV60


Pablo, apóstol (no de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo y por Dios el Padre que lo resucitó de los muertos), y todos los hermanos que están conmigo, a las iglesias de Galacia…

Gálatas 1:1–2 VRV60


En el ámbito local, el pueblo del Señor no sólo comparte una relación de salvación en Cristo, se reúnen como congregación, como iglesia, participando conjuntamente en la obra del Señor.


Pero al anunciaros esto que sigue, no os alabo; porque no os congregáis para lo mejor, sino para lo peor. Pues en primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo.

1 Corintios 11:17–18 VRV60


Necesitamos recuperar la importancia que los cristianos del primer siglo vieron en la iglesia del Señor. En la obra local tenemos la naturaleza esencial de ese arreglo, tal como Dios lo diseñó. Debemos valorar nuestra relación con "la hermandad". 


Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos; como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios. 

Honrad a todos. Amad a los hermanos. Temed a Dios. Honrad al rey. 

1 Pedro 2:15–17 VRV60


Mantenemos una relación espiritual con Dios, que existe tanto en el cielo como en la tierra. Así, habitando Cristo en nosotros, comprendemos Su profundo amor por cada uno/a, es como tú y todos pueden llegar a ser “llenos de toda la plenitud de Dios”. 


Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, 

para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. 

Efesios 3:14–19 VRV60


Si subestimamos a la iglesia nos detenemos espiritualmente y lastimamos la obra del Señor. Las almas se pierden sin que la comisión del Señor se efectúe. Debemos llevar el Evangelio.


Muchas son las aflicciones del justo, 

Pero de todas ellas le librará Jehová. 

El guarda todos sus huesos; 

Ni uno de ellos será quebrantado. 

Matará al malo la maldad, 

Y los que aborrecen al justo serán condenados. 

Jehová redime el alma de sus siervos, 

Y no serán condenados cuantos en él confían. 

Salmo 34:19–22 VRV60


Mientras confiamos en Dios, debes enfatizar la soberanía de Cristo sobre Su iglesia, sobre nuestras vidas. Dios es quien hizo que Cristo sea la cabeza de la iglesia, le agradó este plan para redimirnos. Sí, estamos completos en Él (Colosenses 2:9-10).


Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz. 

Colosenses 1:17–20 VRV60


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