LAS PROMESAS DE DIOS

En un mundo que vive escéptico (por estar lleno de de mentira y decepciones) la idea de una promesa verdadera no es tan fácil de entender ni aceptar. Y, en Dios todas Sus promesas son sí.


… porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios.

 2 Corintios 1:20 VRV60


A causa de prometer a un Salvador, quien vendría a través de Israel, Dios cumplió todas Sus promesas a un pueblo rebelde e infiel; puedes admirar la fidelidad de Dios frente a la infiel Israel.


Y Jehová les dio reposo alrededor, conforme a todo lo que había jurado a sus padres; y ninguno de todos sus enemigos pudo hacerles frente, porque Jehová entregó en sus manos a todos sus enemigos. No faltó palabra de todas las buenas promesas que Jehová había hecho a la casa de Israel; todo se cumplió. 

 Josué 21:44–45 VRV60


Desde el AT, Dios es Justo y Fiel siempre. Él sí cumple con Sus promesas y provee Sus instrucciones en advertencia, para que Su ira no se encienda sobre Su pueblo, condicional a obedecer.


Pero así como ha venido sobre vosotros toda palabra buena que Jehová vuestro Dios os había dicho, también traerá Jehová sobre vosotros toda palabra mala, hasta destruiros de sobre la buena tierra que Jehová vuestro Dios os ha dado, si traspasareis el pacto de Jehová vuestro Dios que él os ha mandado, yendo y honrando a dioses ajenos, e inclinándoos a ellos. Entonces la ira de Jehová se encenderá contra vosotros, 

y pereceréis prontamente de esta buena tierra que él os ha dado. 

Josué 23:15–16 VRV60


Pedro nos recuerda que Dios no retarda Su promesa. Podemos estar seguros de que Dios hará Su parte porque se cumplan. Si Dios es Fiel, deberíamos tener un corazón arrepentido ante Él.


El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, 

y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. 

2 Pedro 3:9–10 VRV60


Como una obvia conclusión, el apóstol Pablo nos instruye a que cada cristiano/a debe vivir limpio/a de toda contaminación y en santidad (2 Corintios 6:16-7:1), por tener tales promesas de Él.


Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios. 

 2 Corintios 7:1 VRV60


Entre todas las promesas que Dios ha dado a Sus hijos, ninguna supera la promesa de una morada eterna en el cielo. Y es en este punto donde puedes confiar en Su cumplimiento fiel.


No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida. 

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte. 

 Apocalipsis 2:10-11 VRV60


El servir a Dios no nos trae otra mayor o mejor recompensa que la vida eterna, sólo esta promesa debería hacer que lo amemos y le seamos fieles. ¿No es así? Hoy, todos pueden “escapar de la corrupción que hay en el mundo” y así “ser partícipes de la naturaleza divina”. Obedece al Evangelio, recibe Sus promesas.


Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, 

habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia

2 Pedro 1:3-4 VRV60


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