NO CORTES TU LAZO DE COMUNIÓN

El pecado rompe los lazos de comunión entre Dios y el hombre. Moisés reconoce esta realidad en su salmo. Isaías habló de las mismas verdades, Dios siempre aborrece esta forma de culto,  no soporta a los que vienen a Él con pecado, ni desea oírlos.


Porque con tu furor somos consumidos, 

Y con tu ira somos turbados. 

Pusiste nuestras maldades delante de ti, 

Nuestros yerros a la luz de tu rostro. 

Porque todos nuestros días declinan a causa de tu ira; 

Acabamos nuestros años como un pensamiento. 

Salmo 90:7–9 VRV60


Dios no disminuyó hoy Su poder para actuar en relación con la existencia humana, pero Él dejó claro que no se relaciona con aquellos que obran iniquidad (injusticia, vida de maldad), por su condición no arrepentida del pecado, como viven a diario. 


Vuestras lunas nuevas y vuestras fiestas solemnes las tiene aborrecidas mi alma; me son gravosas; cansado estoy de soportarlas. Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos; asimismo cuando multipliquéis la oración, yo no oiré; llenas están de sangre vuestras manos. Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo; aprended a hacer el bien; buscad el juicio, 

restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda. 

Isaías 1:14–17 VRV60


El vínculo entre Dios y Su pueblo se restaura y se mantiene a través del arrepentimiento, la santificación, con un compromiso renovado con Su deseo de salvarnos y un código de conducta, condición de vida obediente; así fue revelado y agrada a Dios.


He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír. Porque vuestras manos están contaminadas de sangre, y vuestros dedos de iniquidad; vuestros labios pronuncian mentira, habla maldad vuestra lengua. No hay quien clame por la justicia, ni quien juzgue por la verdad; confían en vanidad, y hablan vanidades; conciben maldades, y dan a luz iniquidad.

Isaías 59:1–4 (RV 2020)


¿Qué hacen hoy los que así mismos se llaman pueblo de Dios del NT? Siguen Sus instrucciones, para mantenerse fuera de la condición de vida que se complace en el pecado. Fieles a Él.


Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana. Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra; si no quisiereis y fuereis rebeldes, seréis consumidos a espada; 

porque la boca de Jehová lo ha dicho. 

Isaías 1:18–20 VRV60


Jesucristo reconcilia a todos con Dios, a través de Su sangre derramada nos permite una relación de comunión viva con Él (Efesios 2:11-22). Vivir como hijos de luz, ser luz en Cristo. Y, no permitir ser engañados en este mundo, para abandonar Su luz.


¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, 

como Dios dijo: 

Habitaré y andaré entre ellos, 

Y seré su Dios, 

Y ellos serán mi pueblo. 

Por lo cual, 

Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, 

Y no toquéis lo inmundo; 

Y yo os recibiré, 

Y seré para vosotros por Padre, 

Y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso. 

2 Corintios 6:16–18 VRV60


Pero, el vínculo de comunión con Dios se rompe cuando un/a hermano/a peca, si uno/a causa divisiones contra el Evangelio (Romanos 16:16-20). Cuando uno/a persigue un estilo de vida pecaminoso. Entonces, ¿cómo mantienes tu vínculo con Dios?


Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. No seáis, pues, partícipes con ellos. Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz (porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad), 

comprobando lo que es agradable al Señor.

Efesios 5:6–10 VRV60


Los lazos de la comunión espiritual se rompen con el pecado y se restauran mediante un arrepentimiento genuino. Recuerda, no hay acuerdo entre tales personas y nosotros, Dios es Luz.


Os he escrito por carta, que no os juntéis con los fornicarios; no absolutamente con los fornicarios de este mundo, o con los avaros, o con los ladrones, o con los idólatras; pues en tal caso os sería necesario salir del mundo. Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, 

o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis.

1 Corintios 5:9–11 VRV60


A diario debes meditar sobre tu relación con Dios, ¿es viva y verdadera? ¿o se encuentra fuera de Su voluntad? ¿Aún ahora mantienes el lazo de comunión con Dios? Jesucristo te exhorta hoy, a ver dónde quedó tu primer amor, arrepentirte y cambiar.


Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido. 

Apocalipsis 2:4-5 VRV60


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