PERSEVERANDO EN LA FE

Siendo honestos, perseveramos cada día para poder alcanzar nuestras metas. Cristo es quien nos da fuerza y aliento durante nuestro camino de fe, Él provee lo que necesitas en el camino.


Pero fiel es el Señor, que os afirmará y guardará del mal. Y tenemos confianza respecto a vosotros en el Señor, en que hacéis y haréis lo que os hemos mandado. Y el Señor encamine vuestros corazones al amor de Dios, 

y a la paciencia de Cristo. 

2 Tesalonicenses 3:3.5 VRV60


Es el amor de Dios derramado en un/a cristiano/a es el que le permite hacer este recorrido. Cualquier condición adversa es un buen tiempo para construir paciencia, carácter aprobado y esperanza que nunca defrauda a nuestra fidelidad en la fe.


Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado. 

Romanos 5:3–5 VRV60


No sólo el amor de Dios, Su compasión y Misericordia se dan por el Señor, Job alcanzó dicha al sufrir con paciencia. Nuestra vida tiene el objetivo y propósito divino de ser parte del cielo.


Hermanos míos, tomad como ejemplo de aflicción y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor. He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, 

y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo. 

Santiago 5:10-11 VRV60


Cuando activamente obras tu fe (buenas obras, el fruto de tu fe), y se presentan dificultades (cotidianas, circunstanciales, u oposición a tu fe) te fortaleces. Y, “tiene una gran recompensa”. 


Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno 

de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. 

2 Pedro 1:10–11 VRV60


Entonces, perseveras para alcanzar vida eterna. Necesitas la paciencia que Cristo te provee, para que haciendo Su voluntad logres una “amplia entrada en el reino eterno” (2 Pedro 1:11).


No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón; porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. 

Hebreos 10:35–36 VRV60


Así que, manteen tu confianza en Sus promesas, su guía fiel y cuidado continuo. Que podamos ser llenos “del conocimiento de su voluntad”. Que lleves “una vida como es digna del Señor”.


Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios; fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad…

Colosenses 1:9–11 VRV60


Recuerda, sólo Cristo puede dar paciencia si caminamos con Él. Nuestro objetivo: la vida eterna. ¿Tienes la expectativa firme y el sincero deseo de alcanzarla? Entonces, persevera en tu fe y alcanzarás salvación, sin que retrocedas “para perdición”.


Porque aún un poquito, 

Y el que ha de venir vendrá, y no tardará. 

Mas el justo vivirá por fe; 

Y si retrocediere, no agradará a mi alma. 

Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma. 

Hebreos 10:37-39 VRV60


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