SÓLO NUESTRO DIOS ES SOBERANO

No es posible limitar la soberanía de Dios, dio a Sus criaturas el libre albedrío y desea que “todos se arrepientan” (2 Pedro 3:9), pero tristemente, no todos van por Su camino (Mateo 7:13-14). 


El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. 

2 Pedro 3:9–10 VRV60


El deseo de Dios es que la buena noticia de Su salvación sea anunciada a cada uno/a, y el Señor también decreta que quien “no creyere será condenado”. En Su sabia soberanía y poder Él elige llamar al arrepentimiento y a Su salvación por Su Palabra.


Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, 

será salvo; mas el que no creyere, será condenado. 

Marcos 16:15–16 VRV60


Hoy, todos (tú y yo), podemos oír las palabras de Jesús a través del registro inspirado por el Espíritu Santo, en los evangelios Él te llama a ingresar por la puerta de salvación, a la vida eterna.


Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, 

y pocos son los que la hallan. 

 Mateo 7:13–14 VRV60


En el mensaje apostólico, inspirado y registrado para nosotros (1 Juan 1:5–7), hallamos evidencias de Su naturaleza y de cómo participar en Su comunión por Jesucristo, escritas “para que creáis que Jesús es el Cristo” (Juan 20:31), y vivir en Él.


Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, 

y para que creyendo, tengáis vida en su nombre. 

Juan 20:30–31 VRV60


El Espíritu Santo guió a los apóstoles “a toda la verdad” (Juan 16:13), la palabra de Dios (Juan 17:17), Él es quien convencerá “al mundo de pecado, de justicia y de juicio” (Juan 16:8). El propósito soberano de Dios se activa por nuestra salvación.


Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo 

nos limpia de todo pecado. 

 1 Juan 1:5–7 VRV60


A través de las Escrituras el Espíritu de Dios clama por ti: “Venid a mí todos…” (Mateo 11:28), por las palabras de Jesús. Y nos dice: “Sed salvos de esta perversa generación” (Hechos 2:40).  En Su plena soberanía Dios te llama a la salvación eterna.


Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga. 

Mateo 11:27–30 VRV60


Nuestro soberano Dios revela Su poder en el Evangelio, el cual obedeciendo, llega a obrar Su voluntad en nuestras vidas. No debes disminuir la importancia de Su palabra (Romanos 10:17).


Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, 

como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá. 

 Romanos 1:16–17 VRV60


Sí, todos podemos conocer y obedecer el plan de Dios para nuestra salvación. Debemos creer en Jesucristo, según nos es revelado en la Biblia. Obedeciendo a la verdad del Evangelio.


… y mediante el cual creéis en Dios, quien le resucitó de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios. Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro; siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.

1 Pedro 1:21–23 VRV60


En Su perfecta soberanía Dios te ha dejado la elección; sí, de obedecer a Su llamado. En Su justicia perfecta Él nos permite la elección, si aún no eres un/a cristiano/a puedes serlo. Ven a Él.


Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; 

y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente. 

 Apocalipsis 22:17 VRV60


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