VIVIENDO EN JESUCRISTO


La fe que resulta ser fuerte se construye con aprendizaje, se va creciendo en ella mientras damos gracias a Dios por el Señor. Así es como se nos instruye a vivir en Él, creciendo en mi fe.


Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias. 

Colosenses 2:6–7 VRV60


Así es como debemos vivir nuestra fe en Jesucristo, con fuertes raíces y edificado con firmeza, procurando ser fieles a Él. Lo que aprendemos de Su Palabra es lo que nos “reafirma en la fe”.


Voz de júbilo y de salvación hay en las tiendas de los justos; 

La diestra de Jehová hace proezas. 

La diestra de Jehová es sublime; 

La diestra de Jehová hace valentías. 

No moriré, sino que viviré, 

Y contaré las obras de JAH. 

Me castigó gravemente JAH, 

Mas no me entregó a la muerte. 

Salmo 118:15–18 VRV60


La instrucción divina nos brinda la confianza y seguridad de no caer, porque “la diestra del Señor hace proezas” en medio de los justos. Aún en mis batallas Él se encuentra conmigo, viviré y cantaré confiadamente, de Sus obras en mí. Dios me cuida.


No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón; porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. 

Porque aún un poquito, 

Y el que ha de venir vendrá, y no tardará. 

Mas el justo vivirá por fe; 

Y si retrocediere, no agradará a mi alma. 

Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma. 

Hebreos 10:35–39 VRV60


Todo/a cristiano/a fiel que hace la voluntad de Dios tiene su recompensa. Su promesa espera por mí si no retrocedo, vivir en Cristo, con fe en acción y con Su ayuda alcanzo Su salvación.


Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así. De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 

2 Corintios 5:14–17 VRV60


El amor de Cristo por nosotros lo llevó a la muerte, ya no vivo para mí sino para Él. Esta realidad debe ser una parte activa en mi vida, la realización de Su amor en mí. Nos hace nuevos en Él.


Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; nsabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. Porque el que ha muerto, 

ha sido justificado del pecado.

Romanos 6:5–7 VRV60


Porque fuimos “plantados” con Él por el bautismo. Crucificados con Cristo para muerte del pecado en mi vida, ya no sirvo al pecado, soy libre de hacer Su voluntad, liberados del pecado.


Como aguas profundas es el consejo en el corazón del hombre; 

Mas el hombre entendido lo alcanzará. 

Muchos hombres proclaman cada uno su propia bondad, 

Pero hombre de verdad, ¿quién lo hallará? 

Camina en su integridad el justo; 

Sus hijos son dichosos después de él. 

Proverbios 20:5–7 VRV60


Su inteligencia y sabiduría perfecta nos permite que podamos ser instruidos en el consejo divino. Las apariencias y el auto engaño no pueden dar seguridad ni confianza real, caminar (vivir) en integridad con tu vida guiada por Dios trae bendición.


Entonces invocarás, y te oirá Jehová; clamarás, y dirá él: Heme aquí. Si quitares de en medio de ti el yugo, el dedo amenazador, y el hablar vanidad; y si dieres tu pan al hambriento, y saciares al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía. Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan. 

Isaías 58:9-11 VRV60


Al cumplir Su voluntad, Su instrucción, Él promete estar a mi lado saciando mi alma y dando vigor (fuerzas) a mi vida. El tiempo pasa, todas las condiciones pueden cambiar, pero al creer y vivir en Cristo, soy un continuo manantial de vida en Él.


En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.

Juan 7:37–38 VRV60


#losolivosiglesiadecristo

#losolivosidc

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sana doctrina apostólica

¿Vivo en una correcta relación con Dios?

Advertidos por Dios