JESUCRISTO, MI SALVADOR Y MI DIOS


La verdad de Jesucristo nunca puede ser negada. Aún cuando hay oposición a Su Palabra: Dios ha sido encarnado y Su encarnación fue diseñada para eliminar el pecado, Jesús es sin pecado. Nuestra salvación llegó a ser posible en Su muerte.


Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo

Tito 2:11-13 VRV60


El Emanuel (Dios con nosotros, Mateo 1:22-23) intervino en la historia humana, con el propósito de quitar nuestros pecados. Debemos “morir con Él” para vivir, “sufrir con Él” para reinar; nunca negarlo. Eres participante de Su reino al obedecer y ser fiel.


Por tanto, todo lo soporto por amor de los escogidos, para que ellos también obtengan la salvación que es en Cristo Jesús con gloria eterna. Palabra fiel es esta: 

Si somos muertos con él, también viviremos con él; 

Si sufrimos, también reinaremos con él; 

Si le negáremos, él también nos negará. 

Si fuéremos infieles, él permanece fiel; 

El no puede negarse a sí mismo. 

2 Timoteo 2:10–13 VRV60


La promesa de Dios se hizo realidad “y a su debido tiempo” fue manifiesto a todos. Y fue predicado el Evangelio con el mensaje de salvación para todo el que oye a Dios y obedece a Su Palabra. Por mandato divino, al obedecer obtengo mi salvación.


Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley.Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él. Todo aquel que permanece en él, no peca; 

todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. 

1 Juan 3:4-6VRV60


Y Él vino a ser sacrificio perfecto delante de Dios por nosotros. Para salvarnos del pecado Jesús proveyó un medio de rescate, Su sangre preciosa. ¿Por qué no recibir y ser parte de Su amor? Él es mi Dios, quien también es mi Salvador en Jesucristo.


… en la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde antes del principio de los siglos, y a su debido tiempo manifestó su palabra por medio de la predicación que me fue encomendada 

por mandato de Dios nuestro Salvador

Tito 1:2–3 VRV60


Todos los que hemos participado de su sacrificio, hemos sido hechos hijos e hijas de Dios, reconciliados con Él. Y llevamos el mensaje de la reconciliación, para todos aquellos que aún no han alcanzado la salvación de sus almas. Porque Dios te ama.


Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación; sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo, 

pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros…

1 Pedro 1:17–20 VRV60


Sí, la luz verdadera estuvo entre nosotros con Jesús y Él nos enseñó a través de Su ejemplo a “hacer las obras del que me envió”, así que, tú puedes hacer la voluntad de Dios con tu vida. 


Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar. Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo.

Juan 9:4–5 VRV60


¿Que tan improbable es que puedas ser parte de Su salvación, si obedeciendo al mensaje del Evangelio de Jesucristo puedes ser salvo/a y tener un Salvador?; tu amoroso Dios que te lleva a la vida eterna mientras guía tu vida y cuida de tu alma. Ven a Él.


En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu. Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo. Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios.

1 Juan 4:14 VRV60


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