QUE CONOZCAS A DIOS Y A JESUCRISTO

A través de su oración, Jesús nos da a conocer en qué consiste la vida eterna: conocer a Diosy conocerle a Él. Conocer al único y verdadero Dios, y conocer a Jesucristo Su HIjo, una  relación de fe y amor de la cual dependerá tu destino, vida o muerte.


Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.

Juan 17:3 VRV60


De la plenitud de Jesucristo hemos recibido Su Gracia. Él es quien nos ha dado a conocer al Padre de los cielos. Dios quiso siempre que tú lo conozcas, por eso envió a Su Hijo por cada uno de nosotros, para ser partícipes de Su naturaleza eterna.


Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia. Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. 18A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, 

que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer. 

Juan 1:16–18 VRV60


A los hombres se les exhorta a conocer a Dios, David llamó a la atención de su hijo para que sirviera a Dios “con corazón perfecto y con ánimo generoso”, que le buscara y que no lo deje. Pero primero Salomón debía conocer y reconocer a su Dios.


Y tú, Salomón, hijo mío, reconoce al Dios de tu padre, y sírvele con corazón perfecto y con ánimo voluntario; porque Jehová escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos. Si tú le buscares, lo hallarás; mas si lo dejares, él te desechará para siempre. 

1º Crónicas 28:9 VRV60


Aunque la ira de Dios sobre un pueblo rebelde fue efectiva para Israel, a través del poder humano y del engaño de los que no fueron fieles al pacto de Dios; los que sí conocen a su Dios sí actúan y se esfuerzan por mantenerse siempre fieles a Él.


Y se levantarán de su parte tropas que profanarán el santuario y la fortaleza, y quitarán el continuo sacrificio, y pondrán la abominación desoladora. Con lisonjas seducirá a los violadores del pacto; 

mas el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará.

Daniel 11:31–32 VRV60


Hay consecuencias por no conocer a Dios. Recuerda que Dios desea que tú lo conozcas, que tengas una relación con Él a través de Jesucristo. Cuando no das el tiempo o la oportunidad de conocerle y obedecer Él te entrega “a una mente depravada”.


Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades…

Romanos 1:28–29 VRV60


Una condición adecuada en la que una persona sí pueda “alabarse” es en entender y conocer a Dios. En conocer al Señor, quien hace “misericordia, juicio y justicia en la tierra”. Esto es lo que le agrada a Dios, porque es Su deseo para todos.


Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová. 

Jeremías 9:23–24 VRV60


Entonces, ¿cómo participar de la naturaleza eterna de Dios? Debo vivir buscando cumplir Sus deseos en mi. Que su voluntad esté en mi mente y en mi corazón, así podré conocerle bien.


Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel 

Después de aquellos días, dice el Señor: 

Pondré mis leyes en la mente de ellos, 

Y sobre su corazón las escribiré; 

Y seré a ellos por Dios, 

Y ellos me serán a mí por pueblo; 

Y ninguno enseñará a su prójimo, 

Ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor; 

Porque todos me conocerán, 

Desde el menor hasta el mayor de ellos. 

Porque seré propicio a sus injusticias, 

Y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades. 

Hebreos 8:10–12 VRV60


Dios siempre quiso que todos logremos conocerlo, que seamos enseñados por Él y siendo obedientes a Sus palabras reveladas vengamos a Jesucristo, y así Él nos salve. Así que, no puedes llegar a Jesucristo sin Su Palabra y guía fiel. Hoy puedes venir a Él.


Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero. Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí. No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios; éste ha visto al Padre.

Juan 6:44–46 VRV60


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