BENDECIDO/A CON TU OBEDIENCIA

Desde sus inicios, el mundo religioso buscó gozar de “libertad” casi absoluta, no es diferente hoy. ¿Restringidos por reglas?, el llamado a obedecer se acusa como legalismo (“anticristo”). La Biblia enseña que obedecer es necesaria, y grande bendición.


… elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas. 

1 Pedro 1:2 VRV60


Obedecer a Cristo y a su ley se requiere para salvación. Porque todos debemos obedecer de corazón el Evangelio, en sumisión al Salvador; y al ser libres del pecado ser siervos de la justicia.


¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia? Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; 

y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia.

Romanos 6:16–18 VRV60


En cada iglesia local se requiere sumisa obediencia a quienes velan por las almas: ancianos, pastores y obispos, funciones de servicio en el liderazgo espiritual, designando varones maduros y calificados bíblicamente (1 Timoteo 3:1-7; Tito 1:5-9).


Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso. Orad por nosotros; pues confiamos en que tenemos buena conciencia, deseando conducirnos bien en todo.

Hebreos 13:17–18 VRV60


En cada hogar, los hijos deben obediencia a sus padres, con la bendición de hacer lo que es justo a los ojos de Dios; por ello nos da Su promesa: “para que te vaya bien y disfrutes de una larga vida”, una vida satisfactoria y con propósito de justicia.


Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra. 

Efesios 6:1–3 VRV60


En la vida civil se obedece a las autoridades, dispuestos a hacer el bien (a todos); siendo “amables”, “con plena humildad”. Porque cada cristiano/a deberá servir así a Jesucristo.


Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena obra. Que a nadie difamen, que no sean pendencieros, sino amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres. Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros. 

Tito 3:1–3 VRV60


Hoy, las religiones hechas por hombres concuerdan con estos puntos, pero alegan que obedecer es un “intento de ganar la salvación”; condenan la idea de obediencia al Evangelio. Jesús fue obediente al Padre y salva a quienes le obedecen, a todos.


Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen… 

Hebreos 5:8–9 VRV60


Deberíamos ser consecuentes con nuestras convicciones, más aún con la fe revelada en la Palabra de Dios, la única fe que te salva. Perseverar en la perfecta ley, practicando fiel Su Palabra.


Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, 

sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace. 

Santiago 1:23–25 VRV60


Entonces pregúntate: ¿soy hacedor y no solamente oidor de la Palabra? (Santiago 1:22), si es así, sabrás que la obediencia a Dios trae toda bendición espiritual en Cristo (Efesios 1:3). Si respetas Su Palabra serás bendecido/a obedeciéndole a Él.


Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios? Y: 

Si el justo con dificultad se salva, 

¿En dónde aparecerá el impío y el pecador? 

1 Pedro 4:17-18 VRV60


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