ESPERANZA SIN CONDENACIÓN EN CRISTO
Vivir de acuerdo a la voluntad divina te permite estar en paz con Dios, con la esperanza de la vida eterna. Cuando uno/a se encuentra “en Cristo” vive en condición segura ante el Padre, sin proveer para los deseos de la carne (Romanos 13:14).
Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús
me ha librado de la ley del pecado y de la muerte
Romanos 8:1-2 VRV60
Elevando con mi vida “sacrificios de justicia” al obedecer Sus mandamientos y servir a Sus propósitos, así es como puedes vivir confiado/a, por Su cuidado y protección; de igual manera podemos dormir en paz por mantener una comunión fiel con Él.
Ofreced sacrificios de justicia,
Y confiad en Jehová.
Muchos son los que dicen: ¿Quién nos mostrará el bien?
Alza sobre nosotros, oh Jehová, la luz de tu rostro.
Tú diste alegría a mi corazón
Mayor que la de ellos cuando abundaba su grano y su mosto.
En paz me acostaré, y asimismo dormiré;
Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado.
Salmo 4:5–8 VRV60
A través de Su Espíritu recibimos la verdad de Dios, testimonio que vino del cielo con el Hijo por nuestra salvación: esperanza y paz. Al vivir firme en la fe y servir al Señor entre dificultades, tu alma se encuentra segura con el Señor (2 Corintios 5:1, 8).
El que recibe su testimonio, éste atestigua que Dios es veraz. Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla; pues Dios no da el Espíritu por medida. El Padre ama al Hijo, y todas las cosas ha entregado en su mano. El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.
Juan 3:33–36 VRV60
Entonces, sólo la esperanza proviene de Dios. Ver la vida física como una condición permanente no es correcto, ser espiritual en la forma como fuimos creados por Dios. Una residencia permanente sólo es posible fuera de la vida física, revestidos de “nuestra casa celestial”.
Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos. Y por esto también gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial; pues así seremos hallados vestidos, y no desnudos.
2 Corintios 5:1–3 VRV60
Dios fortalece a Su pueblo y lo bendice con la paz, por esta razón debes ser de Cristo y amar la ley de Dios, guardándola para no caer ni tropezar (Salmos 119:165, 167). Guiados por el Espíritu Santo que nos revela Su palabra y ofrece la salvación, ocupados del Espíritu tenemos vida y paz (Romanos 8:6).
Voz de Jehová que desgaja las encinas,
Y desnuda los bosques;
En su templo todo proclama su gloria.
Jehová preside en el diluvio,
Y se sienta Jehová como rey para siempre.
Jehová dará poder a su pueblo;
Jehová bendecirá a su pueblo con paz.
Salmo 29:9–11 VRV60
Dios nos llena de paz al creer y obedecer Su palabra, y hace que abunde en ti una esperanza de vida eterna (Romanos 15:13). Puedes ir del lugar que Jesús preparó para ti y para quienes hacen Su voluntad, así habitar con Él (Juan 14:1-3).
Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento,
guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
Filipenses 4:6–7 VRV60
Hoy puedes obedecer Su llamado por el Evangelio y ser uno/a con Él, viviendo ante Él “conforme al Espíritu”. Así podrás decir con todos los santificados: “estamos confiados”, en paz y en una esperanza viva. Queremos ir a habitar con Jesucristo.
… pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor. Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables.
2 Corintios 5:8-9 VRV60
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