PUEDES PONER TU MIRADA EN EL CIELO

Tu mirada atenta a lo que sí es importante le da propósito a tu visión. Atentamente miras a quien amas, y lo que deseas alcanzar. Mientras vives tu fe miras lo que Dios obra en ti, y Él desea que ames el cielo y la venida del Señor, por los Suyos.


Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo…

Filipenses 3:20-21 VRV60


Para morar en el cielo necesitas un cuerpo de gloria que hoy no posees, el cual Jesucristo dará en Su venida, a quienes sí son de Él; quienes si han obedecido al Evangelio de salvación. 


… el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas. 

Filipenses 3:21 VRV60


¿Sabes?, los fieles tienen un lugar reservado en el cielo (Juan 14:2), todos quienes pertenecen al reino de Cristo (Colosenses 1:13). Nuestra “recompensa es grande en los cielos”. Mira allá.


Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros. 

Mateo 5:11–12 VRV60


Jesús enseñó del gozo y la alegría que serían respuestas a los tiempos de dificultades por Su nombre. Ser de Cristo puede llevar a malos tratos, mentiras y persecución. Porque tu recompensa está en los cielos, con gozo se fiel y mira al cielo.


He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará. Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que 

vuestros nombres están escritos en los cielos. 

Lucas 10:19–20 VRV60


Con el poder y la autoridad de Cristo podemos vencer el ataque del enemigo. Satanás no logra dañar a quienes son del Señor y toman el escudo de la fe (Efesios 6:6). La mayor alegría es que tu nombre está escritos allá. Mira al cielo eterno.


Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros 

también seréis manifestados con él en gloria. 

Colosenses 3:1–4 VRV60


Puedes mirar al cielo porque tu vida como un/a hijo/a de Dios “está escondida con Cristo en Dios”, si somos resucitados con Él buscamos las cosas del cielo, ponemos nuestra mirada en el cielo y no en las cosas de esta tierra.


No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. 

Mateo 6:19–21 VRV60


Jesús enseña que nuestro tesoro debe estar en el cielo, y que allí debe estar nuestro corazón. ¿Es sabio ser de Cristo y estar unido a los tesoros de este mundo?: NO, porque impide que hoy podamos anhelar y amar el cielo.


Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.

Efesios 2:4–7 VRV60


Dios nos dio vida con Cristo, “aun cuando estábamos nosotros muertos en pecados”, nos resucitó con Él y nos hizo partícipes de Su reino, en Su iglesia es donde Él reina y cuida de los suyos para Su reino eterno; así que, pon tu mirada en el cielo hoy.


Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. 

A él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén. 

2 Timoteo 4:18 VRV60


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