UN REINO: LA IGLESIA DE CRISTO
Así como la redención que solo tenemos en Cristo, Su reino es el tema más sobresaliente en las Escrituras. La iglesia y el reino son una sola verdad, mal interpretarlos implica errar en las enseñanzas de la Biblia. Reino y la iglesia: una realidad.
Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida. Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies.
Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte.
1 Corintios 15:23–26 VRV60
El mundo judío y quienes persiguen la falsa teoría del premilenialismo afirman que el reino no se estableció en el siglo I, que será cuando Cristo regrese y reine en Jerusalén por mil años, que el reino y la iglesia no son lo mismo; así errados, dicen que la iglesia se añade por el rechazo al reino de Jesús.
… y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.
Efesios 1:19–23 VRV60
En el NT ambas palabras: iglesia y reino expresan diferentes aspectos de su existencia, así como "cuerpo" (Efesios 1:22-23) y "casa" (1 Timoteo 3:15) expresan diferentes aspectos de la iglesia. Pero, el reino y la iglesia son lo mismo.
Esto te escribo, aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte, para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.
1 Timoteo 3:14–15 VRV60
En una frase Jesús utiliza iglesia y reino indistintamente, Él dijo, "edificaré mi iglesia", y "a ti te daré las llaves del reino". Si los dos no son lo mismo: ¿Cristo edificó una cosa, pero dio a Pedro las llaves (que nunca usó) de otra cosa?, y no fue así.
Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.
Mateo 16:16–19 VRV60
Si el reino no se estableció, los apóstoles nunca lo recibieron, entonces ¿por qué Jesús dijo “yo dispongo para vosotros un reino”, donde coman y beban “a mi mesa en mi reino”? La Cena del Señor se sirve en el reino (1 Corintios 11:20-22, 23-32).
Porque, ¿cuál es mayor, el que se sienta a la mesa, o el que sirve? ¿No es el que se sienta a la mesa? Mas yo estoy entre vosotros como el que sirve. Pero vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis pruebas. Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí, para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino,
y os sentéis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel.
Lucas 22:27–30 VRV60
En la iglesia de Troas (Hechos 20:7) y de Corinto se tomó la Cena del Señor; y se tomaba en el reino, siendo celebrada en la iglesia local. El reino y la iglesia son lo mismo. La “palabra del reino” produce ciudadanos del reino y miembros de la Iglesia.
Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga. De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa. Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí.
1 Corintios 11:26–29 VRV60
Pablo escribe a los corintios y les llamó "la iglesia de Dios que está en Corinto". Dios decretó que la semilla debe dar fruto según su género (Génesis 1:11). Su Palabra es la semilla, que produce a un cristiano por oír la “palabra del reino” y obedecer.
Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador: Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino.
Mateo 13:18–19 VRV60
El Padre celestial nos llamó a ser santos (Romanos 1:7; 1 Pedro 1:14-16), y servir al Señor Jesucristo; librados “del poder de las tinieblas” nos trasladó “al reino de su amado Hijo”: La iglesia de Cristo.
Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Sóstenes, a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro: Gracia y paz a vosotros,
de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
1 Corintios 1:1–3 VRV60
Toda la alabanza es elevada al trono de Gracia por uña salvación que tenemos en Cristo, en Él Dios nos hizo aptos de Su herencia eterna. Gracias al Padre y a Su Hijo, Jesucristo, si al día de hoy aún no eres parte de Su iglesia no estás en Su reino. Obedece al Evangelio y se parte del Reino de Cristo.
… con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo,
en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.
Colosenses 1:12–14 VRV60
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