EL CRECIMIENTO DADO POR DIOS

No deberíamos permitir que el error, la división, o la falsa enseñanza nos lleven lejos de nuestra salvación. Unidos a Cristo y siendo Él cabeza de Su iglesia creceremos, así es como Dios nos nutre y hace crecer con Su Palabra. 


¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor. Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento.

1 Corintios 3:5–7 VRV60


Es necesario crecer espiritualmente. Todo cuerpo vivo crece; el cuerpo de Cristo también. Dios es quien nos encamina en Sus propósitos. Nuestra fe obediente nos permite crecer en Él, mientras hacemos Su voluntad en el camino de salvación. 


Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto a los ángeles, entremetiéndose en lo que no ha visto, vanamente hinchado por su propia mente carnal, y no asiéndose de la Cabeza, en virtud de quien todo el cuerpo, nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y ligamentos, crece con el crecimiento que da Dios. 

Colosenses 2:18–19 VRV60)


En la iglesia local debemos servir al Señor, donde sólo Dios provee el crecimiento (1 Corintios 3:5-6). En Su Palabra tenemos el medio perfecto para el desarrollo espiritual, el cual todos necesitamos mientras esperamos la venida del Señor.


… para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas. 

1 Pedro 1:7–9 VRV60


¿Entiendes la importancia de crecer? Si no lo haces estarás en riesgo de perder tu alma a causa del pecado, sin salvación. Debemos estar atentos (en guardia), y antes de caer debemos crecer en la gracia y el conocimiento de nuestro Salvador: Jesucristo.


Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro; siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre. Porque:

Toda carne es como hierba, 

Y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. 

La hierba se seca, y la flor se cae; 

Mas la palabra del Señor permanece para siempre. 

Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada. 

1 Pedro 1:22–25 VRV60


Quien es de Cristo, habiendo sido purificado/a en la obediencia a la verdad: el Evangelio de Jesucristo, vive en un continuo crecimiento espiritual. Su Palabra vive y permanece eternamente, así que, cuídate creciendo en Su gracia y conocimiento perfecto. Y si no eres de Él, ven hoy a Jesucristo.


Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza. Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén. 

2 Pedro 3:17–18 VRV60


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