QUE VIVAS EN LA JUSTICIA DE DIOS

El justo practica la justicia de Dios, porque Su justicia es la que permanece por siempre. Dios es Justo y desea que aprendamos Su justicia, y al ser obedientes a Su Palabra practiquemos esa justicia.


Alabaré a Jehová con todo el corazón 

En la compañía y congregación de los rectos. 

Grandes son las obras de Jehová, 

Buscadas de todos los que las quieren. 

Gloria y hermosura es su obra, 

Y su justicia permanece para siempre. 

Salmo 111:1–3 VRV60


Así, practicar la justicia es el propósito de Dios para mi vida, porque es “corona de honra” para todo aquel que oyendo Su Palabra desea vivir para hacer Su voluntad; entonces, debo obrar con mi vida el “camino de justicia”, vivir en Su voluntad.


El hombre malo lisonjea a su prójimo, 

Y le hace andar por camino no bueno. 

Cierra sus ojos para pensar perversidades; 

Mueve sus labios, efectúa el mal. 

Corona de honra es la vejez 

Que se halla en el camino de justicia. 

Proverbios 16:29–31 VRV60


Hay dicha en buscar a Dios y dar a conocer Su justicia con nuestros actos, vivir (andar) a la luz de Su rostro (apreciar Su voluntad y practicarla en Su presencia). El trono de Dios es Justicia y Derecho, donde Su Misericordia y Verdad van delante de Su presencia ante Su pueblo fiel.


Justicia y juicio son el cimiento de tu trono; 

Misericordia y verdad van delante de tu rostro. 

Bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte; 

Andará, oh Jehová, a la luz de tu rostro. 

En tu nombre se alegrará todo el día,

Y en tu justicia será enaltecido. 

Salmo 89:14–16 VRV60


La justicia verdadera es de Dios y es eterna. El mal no es eterno, tuvo su comienzo con Satanás, siendo una perversión o exceso de algo bueno o justo, así que la justicia del hombre es inaceptable por pecar; ya que el cumplimiento de la ley divina es Cristo “para justicia de todo aquel que cree” y es obediente.


Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para salvación. Porque yo les doy testimonio de que tienen celo de Dios, pero no conforme a ciencia. Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios; porque el fin de la ley es Cristo, 

para justicia a todo aquel que cree. 

Romanos 10:1–4 VRV60


El hombre es incapaz de dirigir su propio camino (Jeremías 10:23). Los caminos de Dios no son los caminos del hombre (Isaías 55:8-9). Se debe practicar Su justicia; así que, no permitas ser engañado/a, sólo quien practica la justicia divina, sin pecar, es justo/a delante de Dios (1 Juan 3:7).


Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo. El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. 

1 Juan 3:6–8 VRV60


Para ser alguien “bienaventurado” debes buscar la justicia divina diligentemente, y debe ser una prioridad para todos (Mateo 6:33), debes buscar “primero el reino de Dios y su justicia”. Porque: “En el camino de la justicia está la vida; en sus sendas no hay muerte” (Proverbios 12:28).


Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. 

Mateo 5:6 VRV60


Todo pecado es injusticia en la presencia de Dios (1 Juan 5:17), vivir en el pecado es falta de control sobre tu vida, haciendo lo que le agrada a los injustos (1 Pedro 4:3-5). No lo hagas, oye a Dios en Su Palabra y decide practicar Su justicia.


Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado, para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios.

1 Pedro 4:1–2 VRV60


Hoy, tú puedes obrar la justicia de Dios con tu vida. Debes ser hallado/a en Cristo, no por tener tu “propia justicia”, sino por practicar “la justicia que procede de Dios y se basa en la fe”, fe obediente en la presencia de Dios; Él nos ha revelado Su justicia con el propósito de que vivamos en ella. Ven a Él hoy.


Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe…

Filipenses 3:7–9 VRV60


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